A la hora de elegir la Olla Express que vamos a comprarnos debemos tener claro que la misma sea compatible con las distintas cocinas con las que vamos a elaborar nuestras recetas.
Para despejar tus dudas me ha parecido conveniente que hagamos un resumen de los 3 principales tipos de cocinas que suelen existir en nuestros hogares.
Gas
Sin duda cocinar con gas es un clásico, de hecho era el sistema más asentado en los hogares hace ya unos años. Todos recordamos aquellas hornillas que con más o menos esfuerzo conseguíamos encender para cocinar nuestros alimentos.
El progreso hizo que este tipo de cocina fuera cayendo en desuso, por diferentes motivos que vamos a comentar a continuación, no obstante son muchos los hogares que siguen utilizando los hornillos de gas para cocinar.

Tal vez una de las ventajas que ofrecen estas cocinas es la velocidad a la que se puede cocinar, ya que lo hacemos sobre una fuente potente de calor como es el fuego, que está regulado por una manillas que dan paso a más, o menos, proporción de gas. De hecho si os fijáis prácticamente en todos los restaurantes se trabaja con este tipo de cocina.
Por el contrario no son pocos los accidentes que la cocina de gas ha producido a lo largo de los años, principalmente por mantenimientos deficientes y descuidos en los que no se corta correctamente el gas y… bueno ya sabéis lo que pasa.
En cuestiones prácticas bien es cierto que la cocina de gas es más trabajosa de limpiar si la comparamos con los otros sistemas que veremos a continuación.
Podemos decir que prácticamente casi todas las ollas express convencionales son aptas para trabajar con ellas en cocinas de gas.
Vitrocerámica eléctrica
Posiblemente sea el sistema más extendidos en los hogares a día de hoy, ya que no son excesivamente caras de adquirir, fáciles de instalar y nos ofrecen mayor seguridad a la hora de cocinar.
Al igual que la cocina anterior la Vitrocerámica acepta todo tipo de recipientes, con lo cual podremos utilizar nuestra olla express en ella.

La Vitrocerámica está compuesta básicamente por un vidrio súper resistente al calor que se coloca encima de una resistencia que son las que generan la fuente de calor, este vidrio por tanto separa la resistencia de la olla, lo que significa que cuando la apagamos dicho vidrio conserva durante un tiempo el calor, lo cual es bueno para terminar de cocinar el plato o simplemente mantenerlo caliente.
Para ello está equipada por unos sensores que nos avisan en caso de que podamos quemarnos con el cristal.
Este tipo de cocinas se alimentan eléctricamente y tardan en alcanzar las temperaturas óptimas de cocción de los alimentos lo que nos puede suponer un pequeño gasto extra frente a la inmediatez de otros tipos de cocina.
En su favor podemos decir que tenemos absoluta seguridad a la hora de cocinar con ellas ya que como es evidente no expulsan gas y además vienen equipadas con sistemas de corte de corriente si la Vitrocerámica detecta que se están superando las temperaturas establecidas.
Otra cosita muy buena que tienen las vitrocerámicas es lo fáciles que resultan limpiarlas.
Vitrocerámica de Inducción
Se trata de un sistema de cocción novedoso donde la fuente de calor es producida por campo magnético, sé que esto suena futurista pero es real como la vida misma.
El inconveniente que le podemos sacar a este tipo de cocinas es que necesitamos ollas express compatibles con tan fantástico sistema, es decir, que no nos vale cualquier tipo de olla.

Precisamente es el material ferromagnético del que tiene que estar hecha la base del recipiente junto con el campo magnético que genera la placa de inducción lo que hace cocinar nuestros alimentos.
Es fundamental que la base de la olla express sea lisa y gruesa para facilitar la reacción.
Las cocinas de Inducción se van adquiriendo cada vez más, puede que al principio resulten más caras y complejas de instalar que las anteriores pero a la larga nos compensará.
Necesitan muy poco tiempo para llevar el alimento al punto de cocción deseado lo que nos supone un ahorro energético.
Son fáciles de limpiar.
Son seguras ya que aunque hayamos terminado de cocinar se enfrían de inmediato y evitan que nos quememos nosotros o los pequeños de la casa.

